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Galarleiz Mendi Maratoia: Mi carrera

Ya está. No las tenía todas conmigo pero he conseguido acabar la Galarleiz Mendi Maratoia. El pasado viernes publiqué un post en el que hablaba de los problemas que había tenido estas semanas y del plan que iba a tener en la carrera para intentar acabarla. Ahora que ha pasado la carrera he de comentar que no había preparado nada para las condiciones de calor que tuvimos durante gran parte de la prueba.

finisher

Finisher en Galarleiz, mi primera marathon de montaña

El crono final no es para impresionar a nadie (6 horas 23 minutos). De hecho mi estimación (aunque luego hay que correr) era estar en las 4 horas y media. Sin embargo, por las molestias que arrastraba y las condiciones de calor de la carrera estoy muy, muy contento de acabar.

La historia pudo haber sido diferente si llego a ceder al impulso de abandonar en el kilómetro 1 cuando me dio un pinchazo en el gemelo dolorido teniendo aun a la vista los autobuses de vuelta a zalla. Debió de ser algún tipo de acondicionamiento orgánico después de algunos días sin actividad o algo así ya que fue salir del asfalto para trotar por la hierba y no volver a sentir nada durante la carrera.

Poco a poco empecé a encontrarme bien, veía que el ritmo suave y los bastones acompañaban la confianza que sentía y la carrera me llevó a ir escapándome de mi compañero Iñigo hasta que en el kilómetro 16 perdimos todo contacto. Él no andaba con buenas sensaciones y eso nos iba separando.

La primera parte de la carrera fue muy llevadera, el terreno no es muy técnico, muy corrible y el viento que soplaba hacía que el calor no apretara en exceso por lo que se podía seguir un ritmo constante. Además, la belleza del paraje hacía que pudieras evadirte admirándolo. Sin arriesgar nada, hice la media marathon situada en la bajada de Mazapando en tres horas clavadas. A partir de ahí empezada lo bueno.

Mucha gente llegaba muy tocada al Kolitza (km 26) en donde había un verdadero vertedero de corredores, con la ambulancia haciendo horas extra bajando corredores. En mi caso, me había adaptado muy bien al calor y el ritmo suave hizo que no sufriera en extremo. El siguiente hito es La Garbera, en donde noto que el calor empieza a hacer mella. En condiciones normales tenemos una bajada muy cómoda para dejarnos llevar, pero el calor hace que vaya buscando sombras hasta debajo de las piedras.

Tipi tapa llegamos hasta el mítico muro de Martintxu, en donde paso la gran crisis de la carrera. Tanto que incluso tengo pararme por la mitad durante más de 10 minutos incapaz de dar un paso más. Al final, saco fuerzas de donde no hay, me calo la gorra para centrarme solo en el siguiente paso y llego arriba con los cuádriceps a punto de explorar. De hecho, le pido réflex a un voluntario de cruz roja cuando llego arriba. Seguro que si hubiera aparecido un pokemon en lo alto de la cuesta los corredores hubiéramos ido como locos a por el :-) .

Hace mucho que la carrera parece walking dead. Esos 4 kilómetros se hacen interminables. Las moscas revolotean a mi alrededor hasta hacerme perder los nervios en alguna ocasión. La distancia que nos separa de meta se hace interminable. Perdido en mis pensamientos un sonido empieza a sonar lejano en mi cabeza. Al principio no doy crédito, puede que el calor me produzca alucinaciones. Mientras un corredor delante mio se echa a la sombra de un árbol abatido por el calor trato de despejarme y consigo escuchar lejano el sonido de la megafonía de la linea de meta. Vamos Sergio!!! un esfuerzo más y es tuyo. Una cuesta abajo final y entrada en meta.

Lo he conseguido. Finisher de Galarleiz 2016