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Fiasco en el Marathon de San Sebastián

Hay un viejo axioma en el mundo del fútbol que dice "jugamos como nunca, perdimos como siempre". Quizá es demasiado castigo autoinflingido el pensar así tras lo sucedido hace poco más de una semana en el Marathon de Donosti, pero sí que siento que había entrenado bien, para hacer la marca a la que aspiraba, pero que tuve un gatillazo con letras mayúsculas.

San Sebastián, Donostia, Correr, Carreras, 42k

Entrenamiento para una marathon

No soy el que más entreno pero tampoco el que menos. No soy el que mejor entrena pero tampoco el peor. No soy el que más volumen acumula, pero tampoco el que menos.

Reparto mi semana en cuatro entrenos. Los lunes rodaje de recuperación de unos 10-12 kms. Los miércoles series (las he hecho de 400, de 1000 y de 2000) o rodajes vivos de 15 kms a 18kms. Los viernes rodajes con ritmos moderados de unos 15 a 18 kms. Para los domingos queda la querida tirada larga. En mi grupo de entrenamiento ésta va aumentando paulatinamente según avanza la preparación. La empezamos en 23 kms, hacemos un par de tiradas de 27 y acabamos dos semanas antes de la carrera habiendo acumulado 3 tiradas de 30 kms. Los ritmos son moderados acabando, si se puede, con un ritmo vivo.

De esta forma suelo acumular entre 65 y 75 kilómetros semanales y un total de 800 en los tres meses que he entrenado más específicamente para la carrera.

Mi reto era bajar de 3 horas 10 minutos. Pensaba que estaba preparado. Hasta ese momento todo había ido bien, los entrenos salían, estaba fino y no había tenido ningún contratiempo con las lesiones. Ni siquiera con la bursitis que me tuvo en el dique seco la primera mitad del año.

La carrera

El día de la carrera salimos en grupo los compañeros que aspiramos a la misma marca. Decidimos que cada uno marque el ritmo de 4.30 que necesitamos durante 5 kms y luego el siguiente dé el relevo. Empiezo yo a partir del kilómetro 2 que es lo que tardamos más o menos en meternos en la carrera y empezar a sudar.

Todo transcurre con normalidad, los kilómetros pasan, nos hidratamos bien alternando agua y bebida isotónica. Tomo los geles según estaba programado. Llegamos a la media en 1.35 con sensaciones de no haber gastado mucho. Yo he marcado el ritmo entre el 17 y el 22. Ahora empieza lo bueno.

Durante el siguiente relevo tengo el primer indicador de que algo no va bien. Tengo una pequeña molestia en la rodilla izquierda y cuando en una zancada llevo el talón al glúteo para que desaparezca un terremoto se desencadena en la pierna y tengo que apoyar el pie suavemente durante durante dos o tres zancadas más para recuperarme. Corre el kilómetro 26. Me sobrepongo al problema y continúo en el ritmo sin problema, incluso uno de mis compañeros, que arrastraba un esguince de tobillo de una carrera anterior, me comenta que va justo y me pide que haga su turno en cabeza y le digo que sin problema. Sin embargo, para el kilómetro 28 los problemas en la pierna izquierda se multiplican. Cada paso es un riesgo de calambres y de que se "suban" los músculos. Quedan 14 a meta y doy cuenta que ese día no va a ser el que cumpla con mi objetivo.

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Continúo en carrera con un ritmo de 5.15 hasta que llego a kilómetro 31 que es en donde está situado nuestro grupo de apoyo. Intento seguir pero no puedo. Se me sube todo. Me paro, me pongo ropa de abrigo y busco una piedra en la bajo la que meterme.

Qué ha pasado? Qué es lo que he hecho mal que no puedo ni llegar al kilómetro 30? Se supone que es una tirada asequible y el ritmo tampoco ha sido tan exigente. Lo hemos clavado en 4.30. Similar al de entrenamientos anteriores.

Si alguien tiene explicación que lo diga porque yo aun no lo comprendo.