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Carrera las Arenas Bilbao 2015

Tras el fiasco en el Marathon de San Sebastián ya tenía ganas de que llegara la clásica de las clásicas en mi grupo de entrenamiento. Aunque casi no había entrenado por desmotivación en este mes, me puse las zapatillas con ganas de sacarme un poco la espina del abandono.

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Una carrera clásica en el calendario

La carrera en sí misma no tiene ninguna cosa extraordinaria más allá del calendario, ya que te ayuda a bajar un poco los excesos navideños, y de que en mi grupo organizamos un sarao en la meta y repartimos los premios de la zapatilla de oro y de madera.

Este año la zapatilla de oro ha sido para el colega de las gafas a lo Michael Night (jejeje) que con sus 65 palos sigue corriendo maratones. Ya nos gustaría a muchos llegar así a esa edad. La zapatilla de madera se la ha llevado un sub 3h en marathon que tiene este año 1,50 en media marathon, lo que es la media más lenta de todos los que nos juntamos para entrenar. Eso es difícil de pasar por alto. Como siempre las risas están aseguradas.

A nivel personal, sufrí un poco con el viento en contra y todavía con la comida del día 25 en el estómago. Aún así me exprimí para acabar en 47,47 lo que me dio un promedio de 4,01 por kilómetro.

Lo mejor de la carrera fue correr en la zona donde entrenamos todos los domingos, por lo que podemos decir que corremos en casa. Todas las distancias medias y requetemedidas y todas las cuestas del camino bien conocidas. Mi estrategia es clara, salir a tope y ver qué pasa. 3,45 el primer km, 3,57 el segundo, 3,49 el tercero, 3,47 el cuarto. A partir de aquí me desinflo un poco y trato de mantener el ritmo. Se nota que no he entrenado en el último mes jejeje 4,02 - 4,09 - 4,11 - 4,13 - 4,14. Es curioso como siendo ritmos más que respetables, la sensación que tenía era la de ir a punto de explotar. El viento en contra no ayuda y además produce sequedad en la boca que se vuelve incomoda.  El final de la carrera me lleva a un pequeño subidón y volvemos a rondar los 4 minutos por kilómetro hasta el final.

Lo peor, la organización de la carrera. Problemas para recoger el dorsal ya que me tienen que reasignar uno nuevo al no encontrar la asignación original. En la salida, los paneles que controlan el paso de los chips están sin colocar y la salida se demora unos minutos. Además, la salida está llena de obstáculos, con el coche de la organización que tarda en arrancar...con un autobús aparcado en uno de los carriles... y con un trípode de la organización y una persona desviado a toda la marea humana...Por último, el tramo de Abandoibarra  hay que ir esquivando a transeúntes ya que no hay ningún camino marcado. 

En fin, vuelta a la acción y ahora a entrenar un poco más para encarar bien la mejor carrera del mundo