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7 cosas que me han gustado del Snowrunning

Tengo que decir que ha sido una semana atípica en la que he estado mirando más por la ventana que pateando las calles y las montañas. Hacía tanto frío y había tan malas condiciones meteorológicas que, a veces, es buena idea quedarse en casa ya que lo único que puedes hacer es cogerte un buen resfriado.

Sin embargo, como no quería pasarme toda la semana sin entrenar, el sábado decidí salir a hacer unos kilómetros por el monte. Francamente, no esperaba lo que encontré allí arriba. Pensaba que la nieve se habría ido retirando de las pistas y que habría unas condiciones más o menos aceptables para rodar unos kilómetros. Nunca había practicado snowrunning (en Bilbao no suele nevar muy a menudo) por lo que todo fue bastante novedoso para mi.


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7 cosas que me han gustado del snowrunning

  1. Supone una sensación diferente a lo que estamos acostumbrados. Si ya correr por el monte es una sensación de libertad muy diferente al asfalto, correr en estas condiciones lo es aun más.
  2. Habré recorrido decenas de veces el circuito por el monte Avril y el Ganguren, sin embargo, en esta ocasión tenía que pararme cada poco para tratar de orientarme. La nieve cubría todos los caminos y los senderos y a veces se hacía difícil seguir el recorrido. Un par de veces tuve que volver sobre mis pasos y volver por la senda buena.
  3. Lo importantes que son todos los sentidos cuando corres. Sólo cuando apagué la música y escuche el sonido de mis pasos en la nieve pude tomar verdadera conciencia de lo agradable que es correr por la nieve.
  4. Hilado con lo anterior tenemos la calidad de la superficie. Correr por la nieve es muy cómodo. Es una superficie mullidita y muy amortiguada.
  5. Las bajadas sobre la nieve son menos arriesgadas de lo que pudiera parecer. El terreno te refrena bastante y puedes arriesgar en muchas zonas. La nieve blanda no resbala. Además, si por una casualidad te desequilibras, podrías tirarte encima de la nieve y esta amortiguaría la caída.
  6. Había muchos árboles vencidos por el peso de la nieve lo que añadía nuevos obstáculos al camino. Las tormentas habían derribado algunos por los que tuve que saltar y otros que estaban combados por el peso me presentaban zonas por las que pasar de cuclillas
  7. Aunque parezca de coña, lo que más me gustó fue que por primera vez no tuve que lavar las zapatillas al llegar a casa. Normalmente vuelves con barro hasta las cartolas, pero esta vez unos periódicos para secarlas y listo.

Así que espero que no pasen otros 30 años para que caiga otra nevada con la que poder experimentar de nuevo estas sensaciones.

Para finalizar os dejo un vídeo sobre correr en invierno protagonizado por un icono del minimalismo del que Running Tours Bilbao somos muy fans. Ya me gustaría verle sin camiseta ahora.