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Ojos en la noche

Ya hemos comentado en anteriores ocasiones la necesidad de entrenar por la noche durante la temporada de trail de invierno. Ahora estamos preparando una carrera de 32 kilómetros con 1700 D+ y entre semana hay que meter algo de volumen para que las tiradas largas del fin de semana no se hagan insufribles. Por lo menos no le hago ascos al frontal así que no todo son desventajas. Lo que peor llevo son los encuentros inesperados en mitad de la nada que tienes a veces...

Eyes in the night


Encuentros inesperados en mitad de la nada

Cuando corres por la noche todos tus sentidos se ponen alerta y se magnifican dadas las dificultades que el terreno y a veces las condiciones climatológicas presentan. En mi caso también los nervios están a flor de piel ya que he tenido varios encuentros, algunos inverosímiles, corriendo por el monte a oscuras. Se pueden catalogar en tres tipos:

Animales

Acojona un poco enfocar con el frontal a los ojos de un animal por la noche ya que brillan como si estuvieran poseidos. Para que estos vean bien sus ojos contienen una sustancia que se llama guanina y que es la que posibilita que vean bien a oscuras. Enfocar la espesura, ver ojos que brillan y que de repente una pareja de corzos salga corriendo delante tuyo es un susto que no olvidaré nunca. Sin embargo, lo que peor llevo es encontrarme con perros. Lo siento, no me gustan. Y a veces me gustan menos algunos dueños que van detrás de los mismos.

Merodearores

Ya hemos comentado en alguna ocasión los encuentros que tienes en algunas zonas con gente en los que piensas..¿Qué coño hará este aquí en mitad de la nada? Me ha pasado en el monte Arraiz con barro hasta los tobillos el encontrarme con un tipo...con traje!! También he tenido encuentros con amantes furtivos y con otras personas que supongo que pensarán lo mismo de mi.

El susto de mi vida

El susto de mi vida lo tuve una tarde noche entrenando con frío y una lluvia tan pertinaz que hasta mi propio vaho hacia que no viera ni tres en un burro (nota mental: expirar hacia abajo la próxima vez). Iniciaba la vuelta a casa con el ritmo que llevas cuando las piernas no te van y tienes que pedir permiso para poner una delante de la otra. Ahí estaba yo bajo la lluvia, imbuido en mis pensamientos, mirando al suelo o por lo menos no más allá de lo que permite la luz del frontal, cuando levanto la vista y veo a no más de tres metros de mi posición a un tipo vestido clavadito al villano de la peli "se lo que hicisteis el último verano". Ni que decir tiene que tuve que tirar aquellas mallas al llegar a casa...

En fin, que correr por la noche es excitante pero tienes que estar preparado para cualquier encuentro inesperado.