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La lesión pudo con la ilusión (Parte II)

Ver la primera parte de la crónica de mi participación en la Marathon de Donosti

A más a más el jueves tenemos una kedada de CityTrail y ya se masca la tragedia. Menos mal que el miércoles y el jueves me levanto con mejores sensaciones y mi cagómetro empieza a bajar. Si paso bien la kedada quizá haya una esperanza.


La kedada pasa sin ningún tipo de sobresalto. Cuando entro en calor aprovecho para saltar por encima de algunos bancos y hacer un poco el cabra. En carrera las sensaciones son mejores y doy por buena la prueba. Además aun quedan dos días para la carrera y para recuperar de alguna posible molestia.

El resto de la semana pasa sin sobresaltos. Procuro ahorrar cada gramo de energía para llegar a tope al día de la carrera. 

El despertador suena a las 5.15 h. Ha llegado el momento. Con todas las dudas y las certezas que he sido capaz de acumular durante la semana nos dirigimos a San Sebastián a disputar nuestra tercera marathon. Hacia las 7.20 de la mañana recogemos el dorsal en el Atano III y ya toca pensar en la hora de la salida. Un café cortado y al coche a preparar los últimos detalles. Mi inconsciente me traiciona y hago una mochila con mucha ropa para no quedarme frío.

La carrera

La carrera tiene dos partes. Los primeros 21 kilómetros los hago con mi compinche Rafa. Más bien me los hace él. Hacemos una media en 1.33, a ritmo de ritmos de 3.06. Mucho mejor que la previsión que tenía. Me preocupan dos cosas. Por un lado, la humedad y el calor. He elegido la mal ropa y de las dos capas que llevo me sobra una. Sudo copiosamente y decido quitarme una camiseta y quedarme con la térmica. Me enfrío un poco y sigo adelante. Sin embargo pese a que no dejo de beber en ningún avituallamiento, noto el característico sabor salado en los labios. Deshidratado en el km 12??? no puede ser, no soy un corredor novato...

Otro error que cometo es el no echar la meadilla del cobarde antes de la salida. En el km 23 ó 24 me tengo que parar a hacer pis y descargar. No puede ser, no soy un corredor novato...o si?

En el km 17 le comento a mi compinche que algo no va bien del todo. No me cuesta llevar el ritmo ni me encuentro cansado. Hace dos semanas que me había hecho 30 a ese ritmo. Es más un tema muscular, una sensación rara en la pierna derecha. Parece que el problema del talón está haciendo de las suyas.

En el 21 nos separamos ya que el sólo hacía media marathon y a partir de aquí comienza la verdadera carrera. Bajo un poco el ritmo para correr a 4.30, 4.35. Tengo colchón suficiente y quiero ahorrar un poquito. Mi plan es hacer así unos 10 kilómetros e ir viendo pasar la vida. Sin embargo mi pierna tiene otros planes. Poco a poco me empiezo a consumir hasta que en el 28 mi ritmo cae estrepitosamente. No puedo más y tengo que parar. Tengo las piernas destrozadas. Curiosamente, supongo que por algún gesto reflejo cargando el peso en la izquierda para minimizar la molestia, tengo problemas también en esa pierna.

Pasó por el avituallamiento del 30 andando, con una sensación rara de vergüenza pero agradecido por los ánimos que recibo de parte de los espectadores y los propios corredores. Asumo que la carrera ha terminado para mi. En el 31 localizo a mi mujer y me paro definitivamente. No he aguantado más. Otra vez será. Esta medalla de finisher no será para mi. Solo me quede animar al resto de compañeros del equipo que han venido a correr. 

En fin, 3 meses entrenando, unos 700 kilómetros después, la aventura dura 30 kilómetros. Sabía que podía ocurrir, pero lo que más me molesta son los errores de novato que he cometido y quizá han minado un poco la carrera o tan solo han adelantado lo que era irremediable.