Ir al contenido principal

¡Dame agua y cacahuetes!

Como bien contara mi maestro Sergio en el post del domingo pasado, en Running Tours Bilbao lo dimos todo hace dos findes.

Running Tours Bilbao

El ya hizo su crónica de la Kosta Trail y ahí ya adelantó parte de lo que contaré yo ahora, pero sin duda viví mis peores momentos como runner.El sábado, día de relax en un principio, Inge y Frederick llegaron desde Bélgica para conocer los encantos del Cinturón Verde de Bilbao. 11 km. de naturaleza y bonitas vistas, pero que suponían una carga excesiva para ir fresco el domingo.

Por otro lado, la noche del sábado al domingo la pasé en el camping de Sopela. Algo sucio, con ruido de coches y una fiesta cercana en la que se enlazaban el Ikusi Mendizaleak con el Cara al Sol. Así pues, con dos horas de mal sueño llegó el momento de salir.No me encontraba nada cómodo aunque tenía ganas de correr. Pero al contrario que Sergio, afronté los diez primeros kilómetros sin reservar. Como bien dice Sergio, corrí pensando en que llevaba una manada de lobos detrás. Pensé que con beber y comer bien en los avituallamientos sería suficiente, pero no.

En ningún momento pude correr cuesta arriba, ya que notaba los muslos agarrotados. Y para el km. 15 ya noté las fuerzas flaquear. Nisiquiera ir a la rueda de Nuria Picas fue aliciente.Por ello, en el kilómetro 20 esperaba comer mucho y beber bien, ya que tenía una sensación de hambre y sed. Pero cual fue mi sorpresa que, en el 20 y el 25 no había comida. Eso me hundió completamente, y la zona de Plentzia fue el infierno. Sol, calor...en los últimos 5 km. incluso los ojos me hicieron amago de cerrarse por el sueño.Ya en meta, y habiendo pasado en cuatro minutos las tres horas, necesité casi media hora en un banco a base de aquarius para recuperar la fuerza justa para andar.

Pero para asegurar mi buen estado, un amable señor de la Cruz Roja midió mi nivel de oxígeno en sangre dejando claro que lo mío fue una simple pájara.Las piernas las he recuperado bien, a base de baños en el río Cares y Duero, y tan sólo me queda recibir.la llamada de la jungla para volver a calzarme las zapas otra vez.