Ir al contenido principal

Planes a largo plazo del running

Hace poco llegó a mis oidos la historia de un hombre joven que, con apenas treinta años, tiene que ser operado de las caderas. Durante años ha practicado deportes como el esquí que le han causado unos daños que ahora toca reparar. Ésto le va a suponer un gran contratiempo en su vida, más aun de lo que sería en una situación normal.
                               Burdeos, ciudad donde el running está muy presente


Por ello, y viendo que mis rodillas a veces son propensas a obligarme a parar, a veces mi yo más negativo me lleva a pensar si el running es algo eterno o conviene ponerle fecha límite. Más que nada, porque si no será el running el que establezca esa fecha. En ningún caso quisiera llegar a tener el mismo problema que el protagonista de la historia que he comentado al principio. Y es aquí donde surge el dilema entre salud o afición.

Todo entraña un riesgo o alguna consecuencia negativa cuando de deporte se trata. Empezando por el riesgo a lesiones fortuitas, y siguiendo por aquellas que pueden acabar siendo un problema crónico. Últimamente he pensado varias veces si una bici sería una buena alternativa, y a la vez menos dañina para mi esqueleto. Además, un pequeño viaje por Francia hecho estos días me ha permitido comparar ambos deportes en persona.

No es lo mismo correr por una isla plana, sin sombras, cocido al sol y cubrir unos 10 km. de distancia, que coger una bici y recorrer casi 30 km. sin apenas esfuerzo. A su vez, en una ciudad, como es nuestro caso habitual, correr es más cómodo y dinámico y menos arriesgado que una bici. Eso también lo he podido comprobar estos días en Burdeos, ciudad a la que he vuelto y en la que he vuelto a contemplar una larga lista de runners cuanto menos, curiosos.

Cada cosa tiene lado bueno y lado malo, y si algun día al correr hay que ponerle fecha límite, de momento lo meditaré mientras corro.