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El boomerang del emprendimiento


Hace justo un año que hablábamos en este blog sobre la burbuja que se estaba formando en torno al emprendimiento. Como las crisis son cíclicas, y parecemos adictos a las burbujas (inmobiliaria, financiera, la del running...) después de un año y muchas experiencias, hoy toda dar una vuelta de tuerca a este fenómeno que estamos viviendo.

La Burbuja del emprendimiento

En aquel artículo hablábamos de cómo se había creado un aura romántica en torno al los emprendedores, un "rollo molón que a menudo no pasaba de la primera rascada". Cada vez tengo más claro que se ha tratado de algún tipo de manipulación para que mucha gente esté ocupada mientas pasa este período de falta de empleo. En esta época parece que si estás desempleado y no emprendes, eres un deshecho profesional.

Nuevas ideas que refuerzan la metáfora de la burbuja
  1. A los ya tradicionales viveros de empresas se les han sumado muchos espacios de coworking para acoger a las hordas de emprendedores que pueblan nuestras ciudades. Estos espacios están de moda, pero antes no había empresas para llenar los viveros y ahora no hay emprendedores para llenar todos los espacios que están surgiendo.
  2. Parece que los emprendedores son los nuevos salvadores de la Patria, que por si mismos van a acabar con la crisis creando 6 millones de empleos y la suficiente actividad económica como para volver a poner en marcha el estado del bienestar. ¿No es demasiada presión incluso para esta nueva raza de superhéroes?
  3. Hemos mandado a mucha gente a la guerra sin armadura. Personas que no saben mucho sobre gestión y que han tenido que aprender sobre la marcha con lo que eso ha supuesto a la hora de cometer errores. ¿Quién sabía la diferencia entre inversión y gasto antes de enfrentarse a un plan de negocio?
  4. Mucha gente que empezó a recorrer este camino hace un año ha pasado un tiempo remando ilusionado pensando que con trabajo duro y un poco de suerte los clientes llegarían. Pues bien, tras un año atados al banco de remo se empiezan a dar cuenta que el boomerang vuelve y comienzan a cansarse de llevar un año sin apenas ingresos.
Lo mejor de todo esto es que realmente un emprendedor no es más que un trabajador precario, que trabaja un montón de horas a semana sin apenas ingresos. Eso en el mejor de los casos.