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Creatures of the Night

Ya lo dijo la canción de KISS "Creatures of the Night", searching in the darkness, running from the day...we´re creatures of the night. Hoy he sido una criatura runner nocturna, y he podido descubrir que cuando el Sol se esconde hay bastantes criaturas que también salen a disfrutar la tranquilidad de lo oscuro.

bolintxu criaturas nocturnas

Entrando hacia Bolintxu, escondido tras un coche y con un huskie de guardaespaldas, un joven realizaba estiramientos tranquilamente. Sin duda, gozando de la calma del lugar con la tenue luz que precede a la noche, más en días nublados como el de hoy. Pero una vez me he adentrado en ese pequeño paraiso, en estos días ambientado por la música de decenas de pequeñas cascadas que bajan al arrollo, he echado una carrera a la noche, que ha estado a punto de ganarme. Ha sido ya en el Arnotegi donde la oscuridad me ha echado el guante. Mientras tanto, más criaturas de la noche han salido a mi paso.

Primero, un aguilucho, que tal vez al verme tan huesudo como soy, ha pensado que yo sería su cena de hoy. Pero al verme correr, creo que ha decidido seguir en busca de su presa. El camino en sí era un riachuelo, chapotear, la única opción, y con la intriga que genera la oscuridad en un sitio así, he subido rápidamente hasta llegar a las faldas del Arnotegi.

Ahí ha sido donde de repente, una sombra ha eclipsado la contaminación lumínica. Espigada, orejas picudas, he pensado que era un pastor aleman. Pero no era más que un corzo, cruzando el camino ágil y silencioso. Uno de esos animales que tanto me gusta y tan pocas veces he visto, y que es razón suficiente para que el paseo haya merecido la pena.

Un poco más adelante, un joven no mayor de dieciocho años con la mochila del cole contemplaba Bilbao, solitario, silencioso, con cara de cierta tristeza. Ni me he atrevido a perturbar su trance, aunque si me he preguntado que hacía tal criatura en un lugar así a esas horas.

Y antes de descender al caos urbano, uno de los sustos más bonitos que me he llevado ha redondeado la tarde. Otros tres corzos, que al advertir mi presencia, han huido del camino para esconderse entre los árboles. Tres sombras fugaces, tres criaturas capaces de ver sin ser vistos, o como en este caso, casi sin ser vistos.