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10 aprendizajes que me han entrado con sangre en esto de correr por el monte


Hablando con uno de mis compinches de entrenamiento esta tarde sobre su carrera del fin de semana y sobre unas molestias que sentía en la zona de soleo hemos convenido que los runners somos gente de otro planeta, de uno en el que todos tenemos la cabeza grande.

Karraderan BHK

En otro post nos hicimos la pregunta de si teníamos problemas con la autoridad y la conclusión fue que sí. Con el paso de los meses y de las carreras me reafirmo en el planteamiento ya que hay muchas cosas que he tenido que aprender a base de equivocarme. Aquí van algunas de ellas:

10 cosas que he aprendido con sangre
  1. Coger la forma cuesta en el monte y en las cuestas vamos a empezar a pagar. Comienzas a disfrutar cuando dejas de ir con el corazón en la boca.
  2. Los terrenos mojados resbalan y las rocas también.
  3. Las carreras de montaña duran mucho, pero mucho más que las de asfalto. Empieza a medir las distancias en kilómetros por hora, no en minutos por kilómetro.
  4. Limpia las zapatillas después de entrenar, el barro se come los tejidos
  5. Las zarzas arañan y pueden llegar a destrozar la ropa. en el monte se requiere ropa específica diferente de la del asfalto. Especialmente mallas.
  6. Ojo con las condiciones meteorológicas. Las condiciones cambian con rapidez. Yo en alguna salida las he pasado mal.
  7. Para disfrutar del paisaje tendrás que pararte, yo subiendo miro al suelo por el esfuerzo y bajando lo hago para no caerme.
  8. Se diga lo que se diga, las carreras de montaña son más duras que los maratones.
  9. Mientras estoy en la carrera juro que no volveré más. 10 minutos después de acabar ya estoy pensando en la próxima.
  10. En las subidas mantén la espalda erguida, las lumbares te lo agradecerán.