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Esos pequeños peligros inapreciables

Está claro que en el running hay peligros, empezando por las lesiones y siguiendo por los riesgos de salud que puede implicar el hacerlo de manera incorrecta. Pero hay también unos problemillas que pueden surgir, y que hoy me han dado que pensar por una experiencia personal y por el comentario de un runner cercano.

herida pierna


Para los colgaos que disfrutamos corriendo libremente al abrazo de la naturaleza y los montes...a veces surgen en el camino zarzas. Pero no la típica zarza que raspa, si no la zarza que raja. Hace dos días y acompañado de Sergio, tuve la ocasión de tropezar 6 veces en 10 m. con varias zarzas que ocupaban el camino de lado a lado a media altura. Pero eso es una simple anécdota. Hoy, mientras disfrutaba tranquilo de una carrera mañanera, una zarza me ha hecho una rajita de 8 cm. en el muslo que sangraba no poco. Y es ahí donde, desde mi humilde punto de vista y con pocos conocimientos de sanidad, pienso que puede haber peligro. De no limpiarla bien y dejar que acumule algo de suciedad, la posibilidad de una infección pienso que es algo real.

Pero zarzas aparte, hay otro peligro, quizás no tan abundante, pero que puede ser aun más serio y también tiene que ver con los razponazos. Y es que no es la primera vez que corriendo entre hierbas un poco altas aparecen restos de antiguas vallas de alambre espinado. Y estas si que rajan bien rajado. También por experiencia propia sé que hacen daño, dejan marca, y son para preocuparse. Porque la posibilidad del tétanos siempre está ahí. Por no hablar de que un pincho se adentre en la piel y algo de carne. Y en este caso la infección sería también otra opción.

Por lo tanto, cuidado  a la hora de correr entre zarzas y hierbas, aunque supongo que este aviso no será necesario para nadie. Y si el post de hoy ha sido un tanto escabroso por aquello de la sangre, las rajas y las infecciones, ¡perdón a todos los que la sangre provoca aprehensión!