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Señales y su interpretación

Señales no son solo las de tráfico, si no también muchas cosas que sirven de indicador o advertencia para que actuemos de una u otra forma. Hay sucesos o hechos que interpretados debidamente, pueden evitarnos riesgos, llevarnos por el camino acertado...en definitiva, transcurrir por la vida de manera lo más correcta posible.

Por ello, últimamente he observado a mi alrededor y he recibido varias de esas señales. Y aunque son muchas esas promesas que nos hacemos para desistir antes o después, creo que las tres a continuación son de esas que todos deberíamos cumplir si no lo hacemos ya.


Entrenamiento

Cuidar la alimentación. 

Resulta que yo que siempre he sido delgaducho y largo, no he tenido límites a la hora de comer. Con un buen equilibrio y variedad, las cantidades de comida nunca han sido problema para mi. Pero en cierto momento, obligaciones y un ritmo inadecuado han podido hacer que descuide algo mi alimentación. Y eso no está bien. Mucho correr requiere mucho comer, y una clara señal de este hecho fue que tres o cuatro personas en pocos días me dijeran que estaba más delgado. Asi es que a partir de ahora, no de manera literal pero hasta cierto punto, dedicaré mi vida a comer, y el tiempo que me sobre al resto de quehaceres, para poder seguir disfrutando sanamente del running.

Correr en soledad, pero no en paradero desconocido. 

La reciente desaparición de un triatleta canario me ha hecho convencerme de que a la hora de correr, siempre es necesario tener a alguien que sepa donde estás. Sé desde hace mucho tiempo que es básico , pero a veces, el querer evadirme, disfrutar en soledad y no ser molestado no me ha dejado ver el peligro que existe en caso de sufrir problemas corriendo por sitios alejados de sitios habitados. Es necesario tener a alguien que te proporcione seguridad, siendo ese perrito capaz de seguir tu rastro en caso de problemas. Nos libraremos de preocupaciones y sucederá igual con nuestra gente.

Mi pulsómetro, las sensaciones. 

Un reciente electro con un resultado anómalo me ha hecho estar parado un mes. Un mes sin correr, sin monte, sin esfuerzos...un sufrimiento no recomendable a nadie. Pero no por el simple hecho de no poder correr, si no porque la ignorancia en el tema crea muchas dudas sobre la gravedad del asunto. Y para colmo, en esos ratos en los que da por pensar más de la cuenta, llega ese momento en el que tu cabeza piensa: "necesito correr para dejar la mente en blanco" pero resulta que es lo que tienes prohibido en ese momento. Se aprende a valorar la salud, la vida sana y el correcto funcionamiento de esta maquinaria única que es el cuerpo, así como sus piezas. Y de paso, se aprovecha para comenzar con la promesa nombrada en el primer punto de este post...pero seriamente, si correr es una diversión, ver que en cualquier momento la maquina puede fallar me hace valorar mis esfuerzos y mi cuerpo, y poner en lo más alto el hecho de llegar a un lugar corriendo, pero no el ritmo al que lo haga. Y si hay que subir una cuesta andando, se sube.

Sobre el resultado anómalo, decir que no es nada de lo que preocuparse, y por ello, pronto espero veros, a lectores y no lectores de este blog, ¡trotando por los barros de nuestros montes!

Salud y kilómetros!