Ir al contenido principal

Si yo fuera padre II

A raiz de una entrada titulada "Si yo fuera padre" que mi compinche @aitorsbbp publicaba ayer en el blog con motivo de una noticia en la que se hablaba de una niña de 6 años que había sido capaz de acabar una media marathon en 2 horas y 47 minutos y de como sus padres habían recibido muchas críticas en EEUU por permitirlo.

Por supuesto, hablo con conocimiento de causa, estoy muy en contra de los padres hooligans que aprietan a sus hijos/as pensando en que pueden llegar a la élite. Incluso he conocido casos singulares al haber coincidido en la cancha con el jugador más templado que he conocido nunca y años después entrenar al hijo y tener un hoolingan en la banda. "Es la impotencia" me dijo.

Sin embargo, mi argumentación para mostrar mi punto de vista contrario al de mi compañero gira en torno a la propia historia del deporte, la cual esta llena de historias de niños/as prodigio.

A bote pronto se me ocurren casos como el de Haile Gebrselassie que siempre ha recordado como tenía que recorrer grandes distancias diariamente para ir al colegio, o el caso de Jorge Lorenzo que a los 4 años ya estaba subido en una moto o el propio Fernando Alonso que se recorría media Europa a corta edad para participar en los torneos de karts.

Casos de precocidad que a nadie escandalizan los tenemos todos los días con numerosas tenistas que llegan al circuito mundial apenas siendo adolescentes, por no hablar de las gimnastas. Creo que a nadie se le escapa que estas últimas tienen rutinas de entrenamiento de 6 u 8 horas diarias siendo unas niñas.

En definitiva, que hay muchos casos de atletas infantiles y su adaptación fisiológica al entrenamiento y no necesariamente todos para mal.