Ir al contenido principal

Se acerca una de mis carreras favoritas

Tras la celebración del Marathon de Donosti el pasado domingo ando con una sensación de vacío. Física de manera evidente tras el esfuerzo de la carrera, pero también espiritual.

Tras cumplir el objetivo para el que había estado entrenando los últimos meses -el entrenamiento se hace largo y el día de la prueba corto- ahora ya no hay entrenamientos ni grandes retos a la vista hasta que empieze la temporada de Trail Running en enero.

Mientras llega ese momento nos entretendremos y mataremos el gusanillo con una de las carreras que es obligatoria en nuestro calendario. Se trata de Las Arenas-Bilbao. Aunque no creo que entrene mucho este mes -la carrera es el 29 de diciembre- espero aprovechar el famoso efecto rebote que se suele tener después del marathon para intentar bajar mi marca del año pasado.

Sin ambargo no la considero obligatoria por la belleza del circuito ni por la organización -esto más bien resta- sino porque después de la carrera solemos juntarnos todas las personas que entrenamos juntas los domingos, incluidas las que están lesionadas o ya no bajan, llevamos unas tortillas, unos pasteles y unas botellitas de champán y despedimos el año. Es un momento de camaradería de los que merecen la pena.
Además ya se sabe que los runners hacemos esto...para poder comer más.