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Los cuatro modos de correr un Marathon

Esto ya está. Quedan siete días para el Marathon de Donosti. Parecía que el momento no iba a llegar nunca, especialmente mientras sufríamos con las tiradas largas con todos aquellos kilómetros recorridos contra el viento sur del mes de octubre, pero la semana final ha llegado.
Tengo ganas ya de que llegue el momento, de vivir el fin de semana de la carrera y de llegar a la salida. Después, como siempre, el asfalto, el frio, el viento y las propias fuerzas pondrán a cada uno en su sitio.

Todos empezaremos con el "modo competición" activado, con las fuerzas y la ilusión intactas. Con deseo de alcanzar las metas que nos hemos propuesto. El ritmo y la zancada salen fácil. Entramos en ese estado en el que las piernas van solas.

A medida que avance la carrera y los kilómetros vayan haciendo mella en nosotros quizá tengamos que abandonar el modo competición y entrar en "modo finisher". Un estado en el que tratas de reducir el ritmo y guardar fuerzas ante lo que está por venir ya que no te sientes muy confiado.

Pasar al siguiente estado seria la hecatombe. Hablamos del "modo supervivencia". En este estado los minutos empiezan a caer, los kilómetros parecen muros infranqueables y las molestias, antes llevaderas, ahora son auténticas losas en tu ánimo. En este modo te arrastras como puedes hasta la meta. Un compañero de entrenamiento me suele decir que pararse y andar es fracaso total. Significa que has hecho muchas cosas mal en la preparación.



Si llega este momento estarás mucho más cerca del último estado del runner en el marathon. Hablamos del odiado "modo game over". La retirada.

Los deberes están hechos ya. Solo queda descansar, comer bien, hidratarse bien y disfrutar de la experiencia.