Ir al contenido principal

B/SS 2013, crónica de una gran fiesta

Sin viento en contra quizás hubiera ido más rápido, pero sin tanto público alrededor hubiese sido mucho peor que todo el viento, el agua y el frío que se esperaban para hoy. Sin duda alguna, y como ya me habían advertido, el público y el ambiente que hay alrededor de la Behobia - Donostia son lo más especial de este día.

Ya en los días previos a la carrera la ciudad se llenó de gente con deportivas y vestimenta poco habitual por aquí, lo que hacía presagiar el gran evento. Anoche, me fue difícil conciliar el sueño hasta bien tarde por unos nervios normales antes de la carrera que he tenido tantos meses en mente. Tras el madrugón y un buen desayuno, he salido camino a Behobia ataviado con mis cinco bolsas de basura que me han servido de abrigo, ¡y de muy buena calidad además!

En la salida, ambientazo con música, corredores calentando corriendo en círculos en una plaza...y la espera no se ha hecho demasiado larga. Tras las sillas de ruedas y los rollers, ha llegado el turno de los de la zapatilla. En el tercer turno he comenzado esos 20 km. hacia Donostia, los dos primeros necesarios para buscar un poco de espacio y empezar a correr de verdad. Para disfrutar, no ha hecho falta más que un metro recorrido.

Gente a los dos lados, tanto en calles como en tramos de autovía, que grita tu nombre sin conocerte...Me encanta correr por los lados de la carretera, tan solo por sentir cerca esos ánimos de la gente, la ilusión de los más pequeños que ponen su mano para chocarla con la tuya y darte ánimos...A pesar de saberme el recorrido, tan sólo lo había hecho en coche, por lo que su dureza a pie era algo nuevo. Y está claro que sobre cuatro ruedas o a pie todo cambia. Gaintxurizketa ha sido la primera tachuela, larga como ella sola...y con el mítico Pirata al comienzo de la subida ambientando la carrera con buen heavy. Los golpes de viento eran matadores, pero al rebufo de pequeños grupos se ha avanzado poco a poco. Y hablando de rebufos, destacar la pequeña anécdota de un hombrecillo de 1,60 m. que tras un buen rato detrás mio y cuando ya me estaba poniendo nervioso porque me seguía de manera sospechosa, me ha dicho que detrás mío no le afectaba el viento. En ese momento he pensado pedirle ir a relevos, para yo también beneficiarme, pero está claro que su rebufo de 1,60 m. no me taparía ni el estómago por desgracía, y he preferido seguir comiéndome el viento yo solito.



El subibaja de Lezo ha sido otro de los puntos duros, pero sin duda, el desierto de Pasaia ha sido lo más difícil. Espacio abierto, sin protección y quizás donde menos gente había. Eso si, al llegar a San Pedro, de nuevo música y público que han ayudado enórmemente a llegar a Miracruz. De aquí para abajo, el cansancio me ha hecho frenarme, y la curva en la que se enfila hacia el Boulevard nos ha recibido con una soberbia ráfaga de viento de esas que casi tiran al suelo, literalmente.

Pero hacia el Boulevard, gente amontonada a ambos lados marcaba la llegada, la tan ansiada meta, y es entonces cuando de algún sitio del cuerpo nacen unas pocas fuerzas que permiten esprintar en los últimos metros. Genial, fantástico, emocionante.

Repito que sin público, la Behobia no sería lo mismo. Conocidos y desconocidos aupando a los corredores hacia la meta, en un recorrido exigente, y que es más fiesta que carrera.

Mi pregunta ahora es: ¿cuando se abren las inscripciones para el próximo año?