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Paisajes evocadores

Es verano, época de playa y buen tiempo. De vacaciones, en mi caso forzadas, pero sin dejar de disfrutar de esas pequeñas cosas que llenan a uno.
Hoy he venido a Gorliz, mi rincón playero favorito. El día es perfecto, y con el bocata, agua y un libro, nada me falta. Es un sitio que me relaja, sobre todo a medida que va bajando el sol. Leo, duermo y poco mas. Ni siquiera me da por pensar; estoy, miro y disfruto.
Pero hoy, hay algo que me viene a la mente. Una imagen de hace poco más de dos meses, con este sitio agitado por el viento, las olas, tapado por la niebla en un dia gris, y con 15° que hoy son algo más del doble.
Cruzar este entorno corriendo, con el calzado húmedo y pesado, y las piernas insensibles a casi todo ya. Ver la subida al faro y Ermuamendi como el último gran escollo antes de meta, en lo que hoy es ese simple y pequeño monte que cierra esta preciosa bahía. Viento en contra que impide avanzar, no como la suave brisa que suaviza hoy el azote de Lorenzo.
Hoy no correré por aquí. Reposar y descansar serán mi única misión.