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No pienso cambiar el chip


Bilbao Night Marathon 2012. 20 de octubre. Todo preparado para mi primera carrera. . Correr por Bilbao era una costumbre, pero hacerlo con todo preparado para que los runners ocupáramos las calles era especial. Así, cuando la hora de salida se fue acercando, una sensación de nervios me recorría el cuerpo. Ya en la linea, fuego, The Final Countdown, y mucha gente creando un gran ambiente. Empezar a correr y dejarte llevar por las personas que miraban desde las aceras, atravesando las calles vacias de coches, tan sólo runners. Cansancio acumulado que era compensado por la motivación y la alegría de la carrera. Llegada a meta. Y ese chip blanco de mi zapatilla derecha registró el tiempo que duró esa bonita experiencia.
Desde entonces, a pesar de no tener un valor real, ese chip sigue ahí. Me trae un gran recuerdo. Esa primera carrera para la que me preparé, y que tuve en mente mucho tiempo. Lo que tardara en hacerla me daba igual, pero acabarla era el objetivo. Y asi fue. Y así me lo recuerda siempre el chip.
El chip me ha acompañado luego al Pagasarri, en alguna que otra Kedada Trailera, en la Bilbo Mendi Trail, y en muchos de los kilómetros que desde entonces he recorrido. Algunos me han dicho que porque no me lo quito, y me he limitado a decir que no me apetece soltar los cordones. Pero realmente ese chip es algo especial.


Ese chip avanza ya hacia la que será mi primera Behobia, y quién sabe en que otras aventuras me acompañará. 
Ese chip ha estado presente en el proceso de conversión de este último año. Es el testigo de todo eso, y han sido muy buenos momentos.
Por eso, no pienso cambiar el chip.