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Deshidratación mientras practicas running

Echo de menos Bilbao.

Más bien echo de menos correr en Bilbao en verano ya que es una ciudad en la que el termómetro rara vez alcanza los 30 grados y cuando lo hace lo consideramos algo así como una ola de calor. Bien es verdad que allí tenemos el handicap de la humedad, cuya combinación con las altas temperaturas suele generar ese bochorno tan bilbaíno.



Sin embargo, en nuestra ciudad puedes salir a correr a las 8am y encontrarte unas condiciones aceptables para la práctica del running. En el lugar en donde me encuentro esta semana de vacaciones, 25 grados es la temperatura a las 7 de la mañana. Como no hay dolor, ahí que salgo a entrenar todos los días. Esta es la secuencia de una deshidratación galopante:

Antes de salir a entrenar ingiero poco a poco algo menos de 1 litro de agua. Unos estiramientos y me pongo en marcha.

Comienzo la carrera a un trote cochinero. 5.30 el primero km. Chequeo la fascitis y chequeo el talón. Todo parece funcionar. La máquina va entrando en calor.

Comienzo el segundo km y bajo a 4.30". La cosa bien y el ritmo es fluido. Mi actitud parece decir a los runners con los que me cruzo..."Ehh, entérate, que yo soy un runner, que no es que salga a correr para poder ponerme ciego en el buffet libre".

Un momento, ¿que pasa aquí? Empiezo a sudar como si estuviera en una sauna. Tanto he forzado? Si solo llevo 3 km. Si acabo de empezar el entrenamiento!!!!

En el km 5 hay un pequeño repecho. Mi ritmo baja tanto que el gps del endomondo interpreta que me he parado y me da el aviso de detención automática. Lamentable. Y yo voy de maratoniano.

Para entonces el sudor me ciega los ojos y las gotas caen sobre los cristales de las gafas de sol. Tendré que probar ese truco de ponerme vaselina en la cejas.

Tanto sudor me provoca otro problema. Como  voy con la cafetera a tope, con cada inhalación de aire me entra el sudor en la nariz y claro, todo lo que entra tiene que salir. Para el km 6 mi nariz parece un "geiser".

Para el km 7 me tengo que quitar los cascos que llevo aclopados. Me he cansado de ponerme el izquierdo al menos una docena de veces en el último km. Me los enrollo en la mano y sigo solo con mis pensamientos. Nota mental: solucionar este problema y a poder ser con auriculares inalámbricos.

Para el km 8 pienso que no voy a poder llegar al hotel. Medito seriamente pararme y seguir andando, pero bajo el ritmo y trato de acabar con dignidad. Me engaño a mi mismo ya que a la primera que puedo me cojo un atajo que me ahorra 300 metros...encima cuesta arriba.
Por fin llego al hotel. Me quito la camiseta y con lo que sale de allí al exprimirla Kevin Costner podría sobrevivir toda la peli de Waterworld.

15 minutos después sigo allí parado sin poder meterme a la ducha ya que no he parado de sudar. Aprovecho para estirar y pintar así un enigmático mural en el suelo de la terraza.
En fin, echo de menos Bilbao. Allí soy mucho más "funner".