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Correr si, manchar no

Hace poco mi compañero Sergio publicaba en el blog un post titulado "Impacto ambiental en las carreras de montaña". Todo surgió a raiz de una charla con una organización conservacionista, y ambas partes tenían argumentos suficientes para crear un interesante debate.

Hoy, tras una caminata de unos 20 km. por Pagasarri y Ganekogorta, en la bajada de este último he realizado parte del circuito de la primera carrera del Cinturón de Hierro, a la inversa. La niebla hacía del camino algo invisible más allá de cinco metros, y a cada paso, los elementos del paisaje suponían algo inesperado. La mayoría, siendo árboles, caballos, saltos en el camino...aportaban a la belleza del entorno. Pero la gran sorpresa ha llegado cuando han comenzado a aparecer plásticos indicadores del camino en varias ramas y arbustos. Como ignoro la mecánica que sigue la limpieza de los recorridos tras las carreras, no quisiera precipitarme, pero opino que esos restos podrían perféctamente haber desaparecido tras la carrera. Y por si fuera poco, restos que todavía chirrían mucho más a la vista han aparecido en otros puntos del camino. Botellas y envases de geles hidratantes, basura amontonada con aparente intención de orden, pero basura. En el camino, en el monte
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Repito, aunque como desconocedor del tema quizás me esté adelantando, la carrera ha sido hace más de 24 horas. En ese tiempo, opino que un grupo de tres personas, como cierre del grupo de corredores, puede perféctamente realizar una agradable caminata con el objetivo de limpiar el trazado y devolver al lugar su imagen natural y original. Por decir algo, ya que seguro que son muchas más las maneras que pueden ocurrirse para no dejar rastro tras la carrera.

Al hilo otra vez de la conversación que dio pie al post "Impacto ambiental en las carreras de montaña", en él se lee que la organización conservacionista basa el impacto ambiental en la influencia de corredores, público y organización. Por ello, visto lo visto, en el caso al que me refiero y que he podido ver hoy en Ganekogorta parece que el impacto está creado por los corredores, en primer lugar, y secundado por una falta de atención a tal impacto por parte de la organización. Todo ello podría mencionarse en normas sobre carreras de montaña, con su consiguiente castigo en caso de no cumplirse, como sugerencia.
Porque este tipo de carreras, a menudo ponen en valor entornos con una historia y una belleza especiales,  que si realmente no se cuidan en el aspecto del impacto ambiental, pueden perderse o resultar perjudicados.
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