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Impacto ambiental en las carreras de montaña

Esta semana he podido mantener una conversación muy interesante con una organización conservacionista de la naturaleza sobre el impacto medioambiental que generamos los corredores en las carreras de montaña.

Mi argumentación era que solemos ser personas muy respetuosas con el medio ambiente, porque aunque suene a perogrullo, si no lo respetamos no podremos disfrutar de una de nuestras pasiones como es el correr por la montaña.

Su argumentación, más versada que la mía, giraba en torno a tres argumentos poderosos: el impacto de los corredores, el de la organización y el del propio público que acude a animar en las competiciones.

Respecto al primero, me hacían incidencia en todos los residuos que dejamos fuera de las zonas de avituallamiento como pueden ser las bolsas o botes de geles que a menudo solemos portar y  consumir. Sobre el impacto de la organización me hacían referencia a esas señalizaciones que a menudo quedan olvidadas en el medio de la nada, al calendario de las propias pruebas pues a menudo no se tienen en cuenta los períodos de reproducción de determinadas especies animales. Sobre el tercer elemento en cuestión, hacían mención a que normalmente se suelen salir de los terrenos delimitados para la propia carrera.

Todas estas reflexiones se hacían con un ánimo constructivo, pensando en la sostenibilidad de las carreras de montaña. Especialmente hablamos de la que tenemos este domingo que discurre por terrenos que si no lo son, serán pronto LIC (Lugares de Interés Comunitario).
  1. El caso es que me he puesto a investigar un poco y he visto que desde la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada - FEDME - se ha editado un documento que habla de la incidencia socioeconómica y ambiental de las carreras de montaña. En este documento se hacen las siguientes observaciones: La mejor preservación del medio natural se basa en la adecuada y correcta  elección del trazado de la carrera. En ocasiones se hace en colaboración con la administración ambiental, pero habitualmente el organizador solicita los permisos y la administración los concede, estableciendo modificaciones del proyecto o  unas mayores condiciones de control y prevención ambiental.
  2. Es un objetivo prioritario de todos los organizadores que los parajes queden iguales o mejor que como estaban antes de la carrera. La señalización en las carreras permanece colocada el menor tiempo posible. El desmantelamiento se realiza el mismo día de la carrera y se repasa al cabo de unos días por el organizador junto a la Administración ambiental.
  3. La erosión es uno de los mayores riesgos potenciales en el desarrollo de carreras por montaña.  Para minimizarlo se adoptan medidas, sobre todo cuando hay zig-zag, materiales especialmente sensibles o fuertes bajadas.
  4. Hay situaciones que en muchas carreras deben mejorarse como son las referidas a la recogida selectiva de residuos.  Aunque existe preocupación por la recogida de basuras, ésta no se realiza de forma selectiva.  Los contenedores son todo en uno, cuando en realidad en los cascos urbanos cercanos sí que hay recogida selectiva. 
  5. En materia de información y sensibilización ambiental, en las reuniones con los voluntarios se trata sobre el impacto de la carrera en el medio ambiente y cómo deben actuar en cada momento (marcaje, avituallamientos, tránsito por zonas singulares o frágiles, etc.).  De igual manera, el cuidado que exige el medio se recalca en la reunión informativa con los corredores el día anterior a la carrera.
  6. Los reglamentos sancionan con la descalificación automática al corredor que arroja desperdicios al suelo fuera de los lugares habilitados para ello o al que utiliza atajos. La fijación de sanciones a los corredores para garantizar el cumplimiento de unas normas básicas de respeto al medio natural es punto común a casi todas las carreras por montaña.
  7. Los propios organizadores y corredores son los que expresan con mayor rotundidad la necesidad de  una autorregulación, como requisito indispensable para la  prevención de impactos ambientales en los lugares donde se realizan.
Se hacen las siguientes recomendaciones:

  1. Contribuir a poner en valor el territorio en el que se celebra la carrera, su patrimonio natural y cultural.
  2. Facilitar que la población local asuma y colabore en las labores organizativas.
  3. Enmarcar la carrera en programas o políticas de mayor alcance, o en un panorama de acontecimientos simultáneos o sucesivos.
  4. Promover la renovación de los servicios municipales o la adecuación de espacios que luego quedan permanentes, especialmente caminos o “circuitos saludables”. 
  5. Intentar contratar servicios o compra de productos para las carreras en la propia comarca en la que se celebran. 
  6. Informar a las administraciones públicas para que conozcan las ventajas y potencialidades de las carreras por montaña. 
  7. Calcular el número idóneo de corredores  en cada prueba, atendiendo a criterios ambientales, de seguridad y calidad de la prueba. 
  8. Recoger en el desmantelamiento todas las cintas y residuos, producto de la carrera. 
  9. Limitar al máximo en los avituallamientos productos envasados o generadores de residuos. 
  10. Plantear  la recogida selectiva de residuos, las medidas de ahorro de consumo de agua y energía y favorecer el transporte colectivo. 
  11. Valorar, al determinar el trazado, los posibles riesgos de erosión, evitando las zonas más sensibles, trazándolo por las que amortiguan mejor el impacto de los corredores. 
  12. Reforzar y reiterar siempre el mensaje de respeto ambiental a los corredores, y espectadores y ofrecerles  y organizadores información previa sobre el espacio natural y rural en el que se desarrolla la prueba. 
  13. Estrechar la colaboración e intensificar el diálogo con todas las entidades vinculadas directa e indirectamente a la carrera para trabajar conjuntamente en su preparación. 
  14. Potenciar la coordinación para la obtención de los permisos exigidos por las administraciones públicas. 
  15. Sancionar las infracciones ambientales previstas en el reglamento con la  descalificación  del corredor.
  16.  Evaluar en un informe final el cumplimiento de las medidas ambientales.  
  17. Promover y extender una regulación  completa y homogénea de las carreras por montaña y códigos de buenas prácticas ambientales dirigidos a los corredores. 
  18. Potenciar la difusión de las carreras y todo lo que las rodea en los medios de comunicación, antes y después de la carrera. 
  19. Proponer a la FEDME redactar un procedimiento de desmantelamiento de carreras por montaña y un procedimiento de control de la sostenibilidad, así como someter a revisión permanente el “Procedimiento para el control medioambiental de las competiciones de carreras por montaña”.