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Kathrine Switzer y #Mujeresquecorren

Tutulu, un seguidor de este blog os anima a participar en #Mujeresquecorren con este post:

El otro día, me quedé sorprendido escuchando una pequeña biografía de la primera mujer que corrió una maratón.

Yo, nací en el 73, soy uno de los denominados generación de la democracia en nuestro país, por lo que tras escuchar este audio en un programa de radio, hizo que mi percepción sobre la realidad en la que vivimos, haya cambiado, y parece mentira, que hasta hace relativamente pocos años, las mujeres tenían muchos problemas para poder participar en cualquier tipo de evento deportivo. Espero que esta pequeño artículo, sirva como homenaje a esa mujer y a que a todas las mujeres que leáis este artículo, os anime a participar en la próxima edición de #mujeresquecorren.
Esta pionera en cuestión, se llama Kathrine Switzer, participó en la maratón de Bostón en el año 1967 (en aquel entonces Kathrine contaba con 20 años), sólo 6 años antes de que yo naciera, y aunque parezca increíble, en aquella época, estaba totalmente prohibido que las mujeres pudieran participar en cualquier maratón.

En aquella epoca existía la teoría de que las mujeres no eran capaces de correr más de milla y media, es decir, un poco más de 3 kilómetros, por razones puramente fisiológicas, por lo tanto, los hombres eran los únicos que podían optar a correr la maratón. Katherin, de origen alemán pero nacionalizada Estado Unidense, venía preparándose desde su época universitaria, estudiando la carrera de derecho, y entrenando con el equipo de cross country masculino de la Universidad de Siracusa, su novio por aquel entonces iba a participar en la maratón de Bostón, y ella decidió que también se inscribiría. Rellenó la solicitud donde no había que indicar el sexo, y firmó con las iniciales K.V.Switzer, pagó los 3 dólares y su inscripción se hizo oficial, le asignaron el dorsal 261.

Se entrenó muy duro, recorriendo una milla diaria para poder aguantar la carrera, ella sabía que la organización en cuanto viera a una mujer participando, intentaría boicotearla, por ello su novio corrió a su lado, procurando que no la pasara nada. No era la primera vez que una mujer se colaba en una maratón, la pionera fue Roberta Gibb, quien un año antes, participó sin dorsal en el maratón de Bostón, al ser rechazada su inscripción por la organización. La diferencia entre una y otra, es que Kathy llevaba dorsal, por lo que contaba para la organización, eso si, infringiendo claramente las normas, ya que estaba prohibido que participaran las mujeres en este tipo de carreras y ella había conseguido un dorsal.

Antes del kilómetro 5 uno de los organizadores, se dió cuenta de la anomalía, enseguida se incorporó a la carrera para echarla de allí, se puso a su altura y mientras iban corriendo el uno junto al otro, intentó pararla, pero su novio, atento a lo que estaba sucediendo, empujó a un lado al juez organizador, y éste no pudo interrumpir el ritmo de Kathy. Al final, los reporteros gráficos que seguían el evento, se hiceron eco de la noticia congelando el instante en sus cámaras fotográficas.

La noticia se conoció en el mundo entero, sobre todo cuando kathy, custodiada por su novio y otros compañeros atletas, llegó a meta sin problemas con un tiempo de 4 horas y 20 minutos.

Por supuesto fue descalificada, primero porque era una prueba exclusivamente masculina, y sobre todo, porque se había inscrito ilegalmente. Pero daba igual, porque Kathy lo había conseguido, su hazaña era conocida en muchos países y para ella iba a ser el principio del objetivo final.

Había hecho historia, la fotografía donde intentaron pararla sin éxito se convirtió en una de las 100 fotografías que cambiaron el mundo, en una de las “timelife”.

A partir de entonces Katherine se propuso conseguir la participación femenina en carreras de forma oficial, luchó porque se levantara la prohibición de Bostón, a su vez, otras mujeres de distintos países siguiendo su ejemplo, protestaban porque querían participar en acontecimientos deportivos donde estaba vetada su inclusión.

Poco a poco sus protestas empezaron a escucharse y los organizadores de eventos deportivos se hicieron más sensibles a las demandas.

En 1972 la participación femenina en distintos maratones del mundo ya era un hecho, y por fin, ese mismo año, la maratón de Bostón incluyo a las mujeres en su famosa maratón.

Katherine siguió compitiendo, lo hizo en 39 maratones disputados en diferentes lugares, en 1974 ganó el maratón de Nueva York con una marca de 3:07:29 aunque su record personal lo consiguió en 1975 en la maratón de Boston, quedando segunda con un tiempo de 2:51:37.

Pero su pasión por el running no se quedó ahí, Katherine quería contagiar su entusiasmo al resto de mujeres del mundo y se puso a la tarea de organizar eventos deportivos donde las mujeres fueran las auténticas protagonistas y para ello claro necesitaba un patrocinador. Se puso en contacto con Avon, y para sorpresa de todos vió con buenos ojos juntar femenidad con deporte, fue así como Katherine consiguió organizar las primeras carreras femeninas en el mundo.

Quería demostrar que al igual que los hombres, las mujeres estaban plenamente cualificadas para realizar competiciones deportivas.

En 1984, en los juegos olímpicos de Los Ángeles, fue la primera vez en la que la maratón femenina estaba considerada como una prueba olímpica.

En la actualidad Katherine colabora con Avon Running, realizando eventos deportivos femeninos, y sigue apostando por el deporte para reivindicar la igualdad entre hombres y mujeres.

Así que espero, que este pequeño artículo, sirva como homenaje para Katherine, y a vosotras, compañeras, os animo a participar en la próxima edición de #mujeresquecorren, porque los derechos solo se consiguen reivindicándolos.