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De Recluta Patoso a Forest Gump

Hoy quiero dar las gracias al running, pero creo que el título dice bien poco, así que avanzo que el tema de hoy es el running, pero aplicado a conseguir trabajo de policia local de un lugar de Bizkaia de cuyo nombre no quiero acordarme...eso si, running en corta distancia, y no la larga que habitualmente nos ocupa. Una batallita de como practicar el running puede (o no) abrir una puerta a un futuro laboral ahora mismo incierto, y no me refiero al caso de Bilbao. Open Tourism. BOT es una afición compartida con más gente; el caso que nos ocupa es running como vía de un empleo bien distinto. (Echémosle imaginación para entenderlo bien) 
Todo empieza a las 9 de la mañana. La entrada a un lugar de aspecto militar impone. El cuerpo apunto para ser exprimido y fozardo a unos límites personalmente desconocidos. Vestimenta, calentamiento, y todo listo. Un hombre muy militar también, cronómetro en mano, se dispone a evaluar cinco tipos de ejercicio.
Primero: abdominales. Hacer cincuenta en un minuto es un diez. Me dirijo a la colchoneta, la piso, me patino y a poco me caigo. "Serán los nervios..." Primer abdominal, contractura en la espalda. De ahí hasta 39, un infierno. Ha llegado el Recluta Patoso...
Segunda prueba, flexiones. Hay que hacer treinta y seis. Temblando llego a veintiseis, seguido me desplomo. 
Se va acumulando el cansancio, el hambre, y algo de frustración. Pero bueno, la esperanza es lo último que se pierde. 
Tercera: flexibilidad. No se si de pino, pero mi cadera, es madera. Y esto no es una rima, ya es bastante que no ser flexible me deprima...como para hacer poesía encima. 
Agotado, desmoralizado, hambriento, deshidratado...por fin salimos a la pista de atletismo. "Esta es la mía..."
Cuarta prueba: sprint de sesenta metros. Recluta Patoso a la linea. Ya! Mala salida, zancada torpona, y un patinazo a los 20 metros que no da tiempo a corregir hasta el final. 8´7 segundos, no es demasiado buena marca.
Haciendo balance de la mañana hasta aquí, acumulo contractura, tensión abdominal excesiva que se extiende a las piernas, hambre, sed, sueño, moral algo baja...y ya solo queda una prueba. Si no la hago bien, Recluta Patoso será expulsado. Si la hago bien, podré seguir adelante en futuras pruebas. Pero hay que esperar 30 minutos a la intemperie, con doce grados y nubes amenazantes. Nada es favorable.

Quinta prueba: carrera de ochocientos metros. Hasta 2´22" es un diez. Pero el Recluta Patoso ha dado fe de su condición durante la mañana, así que nada hace ser optimista. Un poco de estiramiento, y a la linea. El cronometrador se nos acerca, da alguna orden, y nos disponemos a...ya! Salida buena. Alguno quiere ser liebre. Y de repente, parece como si un balón de rugby cayera en mis brazos al igual que Forest Gump. Zancadas rápidas, y no mirar atrás. Correr como si no hubiera mañana. Solo faltaba el 44 a la espalda. Correr, correr, correr...Ha bastado con adaptar la situación a una tarde de running: además de la ropa, el cansancio previo se ha convertido en esos 14 km. por el Pagasarri, y ela situación es esa en la que ya solo quedan los últimos metros para llegar a casa. La pista plana era...como un Bilbao Moderno. Y de ahí en adelante, mente vacía, sangre al corazón y energía a las piernas. Forest Gump cruzando Alabama y otros cuantos estados...Y por fin, linea de meta. 2´22". Gracias al running.