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No creas que eres indestructible por correr un maratón

Francamente no sé muy bien como abordar este post. Sé que es un tema duro y que muchas veces no lo queremos afrontar pero, runner, debes asumir que no eres indestructible tan solo porque hayas corrido un maratón.
Ten por seguro que tendrás molestias antes durante y después del entrenamiento y que algunas de estas te acompañarán mientras vivas si no las tratas debidamente.  Y es que, como comentaba en el post "tenemos los runners problemas con autoridad", no somos gente de hacer caso a fisios ni a médicos hasta que no queda más remedio.

Sin embargo, hoy quiero hablar de un problema mucho más serio, de un problema que puede retirarnos del running y de más cosas. Quiero hablar del corazón. Recientemente en una revisión del trabajo, las pruebas relativas a la patata me han dado unas anomalías a las que los médicos que he consultado no han dado ninguna importancia. Yo tampoco mucha y por eso sigo entrenando como si nada. Sin embargo, sí me he vuelto más sensible a todas las cuestiones que afectan a este músculo y por ello, me ha dado un bajón terrible cuando esta mañana en la tirada larga de los domingos, en el grupo se ha comentado como a un conocido que solía bajar a entrenar le había dado un infarto durante la noche en la que corrimos el Bilbao Night Marathon.

Mi siguiente reflexión gira en torno a dos ideas. Por un lado, podemos y debemos realizar periódicas pruebas de esfuerzo para comprobar el estado de nuestro corazón, aunque, hay que decirlo, no creo que elimine ningún riesgo si te ha de dar. Al final, los atletas populares no tenemos mucho margen para combatir las lesiones. Reposo y poco más. Por ello, debemos tratar de hacer que sumen las cosas que tenemos en nuestra mano.

Por otro lado, pide siempre contrastes médicos. Mi experiencia en que no suelen acertar a la primera con muchos de los problemas. Son personas y como tales no son infalibles ni mucho menos. Nos suele ocurrir que todavía tenemos algunas reminiscencias de otra época en las que el maestro, el médico y el farmacéutico eran las fuerzas vivas del pueblo y todo lo que decían iba a misa.